· Día mundial de la Endometriosis

La endometriosis es una enfermedad crónica sin cura y de origen desconocido, que puede afectar a cualquier mujer en edad fértil, alterando su calidad de vida y sus relaciones de pareja, familiares y sociales. Su incidencia actual se estima entre un 6 y un 10% de mujeres en edad reproductiva.

En la mayoría de los casos la enfermedad está activa, produciendo dolor crónico, alteraciones del ciclo menstrual y/o infertilidad (se estima que entre el 25 y el 50% de mujeres con problemas de fertilidad tienen endometriosis)
¿Qué es la endometriosis?
 
El útero está formado por tres capas: El perimetrio, la capa más externa; el miometrio, la capa intermedia y el endometrio, la capa más interna que varía en función de los cambios hormonales y formada por dos capas: la basal y la funcional, que es la que se suelta y se genera en cada ciclo menstrual.
La endometriosis consiste en la aparición y crecimiento de tejido endometrial fuera de la cavidad uterina: generalmente en los ovarios, los ligamentos uterinos, el peritoneo, la vejiga urinaria o incluso el intestino. En casos aislados se ha encontrado tejido endometrial en zonas menos frecuentes como los pulmones o incluso el cerebro.
La localización más común de tejido endometrial son los ovarios. Estas adherencias forman quistes, conocidos comúnmente como quistes de chocolate debido a su color marrón por la concentración de sangre que no es expulsada durante la menstruación. También se producen implantes o focos, activos y difíciles de detectar por su pequeño tamaño. Una de las afectaciones que dificulta mayormente a la fertilidad es la obstrucción de las Trompas de Falopio.
Síntomas
Los síntomas son diversos y no coinciden con el grado de afectación de la paciente. Una endometriosis leve puede ser muy sintómatica y un caso grave asintomático. Si sospechas que puedes padecer la enfermedad, consulta con tu ginecólog@ ya que el pronto diagnóstico y tratamiento es muy importante.
– Dismenorrea. Periodos dolorosos
– Dolor pélvico o abdominal sin coincidir con la menstruación.
– Dispaurenia: dolor durante o después de las relaciones sexuales.
– Dolor con las deposiciones
– Alteraciones del ciclo: ciclos cortos, sangrados abundantes, hemorragias intermenstruales…
– Infertilidad y en un porcentaje pequeño, esterilidad.
Esta ilustración es obra de Carolina López
Cómo detectarla
Es una enfermedad de difícil diagnóstico ya que puede presentarse asintomática (muchas mujeres no descubren que la padecen hasta que tienen problemas para concebir). Los exámenes que se realizan son mediante:
– Ecografía transvaginal
– Laparoscopia pélvica
 
Tratamiento
 
Varían en función de la edad de la paciente, el grado de afectación, la extensión y localización de la enfermedad y el deseo de embarazo.
Para paliar el dolor se emplean antiinflamatorios o analgésicos. También se recurre al uso de anticonceptivos orales o la inserción del DIU para retrasar la progresión de la enfermedad.
En algunos casos se recurre a la inducción mediante fármacos de la menopausia para inhibir el crecimiento del endometrio.
 
En estadios avanzados de la enfermedad, graves e incapacitantes, se procede al tratamiento quirúrgico, bien mediante una cirugía conservadora: se mantiene el útero y la mayor cantidad posible de tejido ovárico mediante la extirpación de las adherencias; o cirugia radical o definitiva: cuando se extirpa el útero y las trompas y ovarios si están afectados (histerectomía).
Aspectos psicológicos
La endometriosis produce dolor crónico, lo que puede llevar a la mujer que la padece a sentirse sola, incomprendida, incapacitada… disminuyendo su calidad de vida.
El daño psicológico puede verse reflejado en un estado de depresión, baja autoestima, disminución del interés y de la capacidad de disfrute de las actividades, insomnio o hipersomnia, ansiedad, irritabilidad y nerviosismo.
Si además existe una afectación que produce infertilidad, todas estas emociones y sentimientos negativos se agravan.
 
Actualmente la endometriosis no tiene cura. Incluso la cirugía conservadora destinada a la eliminación del tejido afectado no supone una solución.
Así que cuanto más se difunda y se comparta, cuanto más luchemos por hacer que esta enfermedad no sea invisible ni desconocida, antes conseguiremos que se realicen más investigaciones enfocadas a la obtención de una cura permanente.

 

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