2 Lactancia materna con frenillo sublingual corto. Segunda parte

Ya os hice una aproximación de nuestros primeros meses de lactancia pero como el objetivo de estos post es principalmente poder ayudar a otras mamás y bebés que estén en una situación similar, sentí que se me quedaron muchas cosas en el tintero.

Quiero orientar esta segunda parte a concretar sobre las dificultades que surgieron tanto para el Cachorrín como para mí y como se fueron solucionando poco a poco.

El frenillo de mi bebé era tan evidente que no hubo problemas de detección, la enfermera nos lo dijo al poco de nacer aunque en ese momento no tenía ni idea de las repercusiones que nos iba a acarrear. Levantaba la lengua muy poquito y se quedaba con forma de corazón, completamente arqueada ya que estaba unida por la punta.


                          Cachorrín a los 9 días de nacer

Contando con 18 días del peque le hicieron el corte pero la cosa no mejoró. Tanto la asesora, como la fisio, como yo coincidimos en que la lengua no quedó del todo desanclada en la parte de atrás pero realizar un segundo corte requeriría de anestesia general y no estoy dispuesta siendo tan pequeñito. Además, la matrona sostiene que en un elevado porcentaje de casos la lactancia no mejora tras la frenectomía que también puede ser donde estemos nosotros.

Uno de los principales motivos por los que a pesar de ser una lactancia dolorosa y desagradable seguí adelante, además de la convicción de que era el mejor alimento para mi bebé (con otra serie de ventajas emocionales y afectivas) es que el Cachorrín siempre siguió creciendo y ganando peso. Creo que si no hubiese sido así, me habría asustado demasiado y habría recurrido a una lactancia mixta o fórmula.

Repercusiones del frenillo para la mamá

En mi caso la lista es larga y poco agradable. He contactado con otras mamás cuyos bebés tienen o tenían frenillo corto que a pesar de haber tenido otros problemas nunca sintieron dolor. Durante las primeras semanas a mí se me tienen saltado las lágrimas en el agarre, después la cosa mejoraba pero seguía siendo doloroso.

  • Grietas. Las tuve prácticamente desde el principio. Quien haya tenido la desgracia de sufrirlas alguna vez sabe bien de lo que hablo. De hecho en el pezón izquierdo todavía tengo a veces amago de que van a volver a salirme.
  • Pezón deformado. He oído leído mucho sobre la llamada forma de barra de labios cuando hay una incorrecta succión o agarre y el bebé saca de la boca el pezón deformado. ¡El mío salía plano! Hasta el punto de no volver a recuperar del todo su forma entre tomas. Lo que me lleva al siguiente…
  • Ampollas. Sobre esto he encontrado muy pocos casos. A fuerza de sufrir un constante aplanamiento del pezón me salieron ampollitas en la punta del izquierdo que después se transformaron en heridas. Y aunque suene todo así muy desagradable siguen siendo peores las grietas.
  • Decoloración del pezón. Esto nada porque no es molesto pero debido a la fuerza que ejercía Cachorrín el pezón se quedaba blanco. Un consejo de la matrona era devolver el pezón a su forma con los dedos para recuperar un poco la circulación.

A nivel emocional la tristeza característica del postparto se acentuó y alargó. Llegué a sentirme sola incomprendida, agotada… Amén de otras inseguridades y miedos que me dificultaron disfrutar mi maternidad desde el inicio. Y aún así sigo coleccionando tantos momentos buenos de esas semanas que en una balanza esto lo doy olvidado por completo.

El frenillo para el bebé

Generalmente los problemas derivados del frenillo corto afectan al agarre, la succión y la deglución. Según nuestra asesora, Cachorrín tenía problema con los tres.

Su agarre no era bueno, muy cerrado, con los labios hacia dentro y aunque consiguiese que agarrase areola en cuanto empezaba a mamar se quedaba solo con el pezón en la boca.

Las tomas eran eternas y enganchaba una con la otra. La mayoría de las veces el bebé se dormía mamando del esfuerzo que le suponía sacar la leche por lo que al despertarse seguía con hambre y era un círculo vicioso. Por otro lado, era incapaz de sacar el pezón de la boca cuando terminaba, sólo de un tirón (horroroso para la mamá) o soltándole yo cuando se dormía.

Agarraba el pecho con ansiedad y se mostraba irritable la mayor parte del día. Las primeras seis semanas de vida fue prácticamente todo el día a la teta y hubo mucho llanto, a pesar de estar todo el día en brazos, acunándole, cantándole, mimándole…

Estoy convencida de que al estresarme yo con las tomas por el dolor también se lo transmitía a él y tenía una tonicidad corporal tensa. Pobrecito mío, a saber lo que contaría él de todo esto de poder hablar.

Cuatro meses de lactancia materna exclusiva a demanda

Afortunadamente todo eso quedó atrás, Cachorrin es un niño súper risueño y nunca ha tenido problemas de peso (en la revisión de los dos meses ya había llegado a los 6 kilos).

A día de hoy diría que lo que más nos ayudó fue la orientación profesional, el apoyo de maridín y las mamis del grupo de lactancia, el buscar diferentes posturas al amamantar, las sesiones de fisioterapia y principalmente la paciencia y perseverancia, la confianza en nosotros y en que las cosas mejorarían. Sin todo esto habría abandonado en algún punto del camino.

También es verdad que al crecer la boca del peque y ganar fuerza en la mandíbula, sumado a que el pezón hace un poco de callo por así decirlo (pierde esa sensibilidad inicial) y que las tomas son más cortas porque consigue sacar la leche más rápido y menos frecuentes, el tiempo también ha jugado un papel fundamental. Muchas mamis me habían dicho que a los tres meses las cosas mejoraban mucho y no se equivocaban.

Ojalá hubiese encontrado en su momento la experiencia de alguna mamá que estuviese pasando por algo similar para saber que la cosa mejoraría. Por eso este post está destinado precisamente a las mamás que puedan estar teniendo dificultades: principalmente buscad ayuda, no estáis solas y ánimo si vuestro deseo es dar el pecho porque en un gran porcentaje los obstáculos son salvables con tiempo y asesoración. Y ojalá llegué ese momento donde todo habrá merecido la pena con creces.

2 pensamientos en “Lactancia materna con frenillo sublingual corto. Segunda parte

  1. mamascherokee

    Mamma mía, si que tuviste paciencia! La ayuda de los profesionales creo que es importante, sobre todo si estás dispuesta a continuar. Me alegro que al final hayáis superado todas vuestra barreras!! besos!

    Responder
  2. La Hobbita

    Jo, cuanto lo siento! Yo había leído lo del pezón en forma de barra de labios pero a mi siempre me sale con esa forma y Habi se agarra bien y no tiene frenillo (aparte de que no duele ni me han salido grietas, solo al principio, en el hospital).

    Estoy de acuerdo en que hay que informarse, asesorarse y buscar soluciones. Así habéis conseguido que al final haya salido todo lo mejor posible. 6kg con 2 meses! Madre mía del amor hermoso!! Habi llegó a ese peso a los 4! xD

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *