· Nuestra experiencia con la bañera fetal

Si algo me gustaba cuando estaba embarazada, y tenía mucho más tiempo que ahora, era surcar la red en busca de esos “imprescindibles” para primerizas que nos hicieran la vida más fácil y cómoda, principalmente a Cachorrín.

Así como después de mucho investigar (y ver muchos videos en Youtube), me decidí por utilizar una bañera fetal o anticólicos en los primeros meses.

Este tipo de bañeras pretenden simular su experiencia en el útero, adoptando una posición prenatal, recogida y vertical (de ahí que también sea beneficiosa para los cólicos),  flotando en el agua calentina. Consideramos que podía hacer más respetuoso su proceso de adaptación de la vida extrauterina.

Y no sé si fue así o no pero la cuestión es que a nuestro peque le encantó y por consiguiente a nosotros también.

Las dos más famosas del mercado son la Tummy Tub y la Shantala pero creo que ya empiezan a aparecer opciones más económicas en las tiendas. Su precio oscila entre los 25 y los 30€ (de ahí que mi prima le pusiese el mote de “el cubo caro”). Otra opción sería intentar conseguir una de segunda mano ya que es una bañera que puede utilizarse muy poquito y seguro que se encuentran seminuevas a precios muy asequibles. Nosotros teníamos la Tummy Tub y considero que la inversión mereció la pena.

La Tummy tiene en la base goma para evitar que se deslice y una marca para indicarnos el máximo. Nosotros el agua lo echábamos más o menos a ojo, en unos días enseguida calculas cuanta necesitas. También tiene dos muescas que hacen de asas en el borde para hacer más fácil el transporte. Dicen que ahorra más agua que otras bañeras y la verdad es que no lleva mucha cantidad en comparación.

El primer baño no fue nada fácil, más bien diría que lo vivimos con un poco de terror. Pusimos luz suave, música ambiental, preparada el agua a sus reglamentarios 37-38º grados… y aún así no se me quitaba el miedo a que fuese a escurrirse, me temblaban las manos… vamos, drama mamá en estado puro.

Sin embargo ya la segunda experiencia fue mucho más sencilla y enseguida se convirtió en nuestro ritual preferido del día. Previo a acostarle, preparábamos todo el despliegue y durante 10 minutos disfrutábamos todos de la paz que a Cachorrín le daba estar en la bañera.

Las primeras veces le bañé yo de pie y la bañera subida en la mesilla del salón (la marca tiene un elevador de bañera pero esto si que me parecía un trasto y gasto innecesario), no estaba cómoda y eso sólo podía ser (cómo fue) fórmula de desastre. A partir de ahí me sentaba en el sofá y colocaba el barreño en el suelo cubierto de toallas y estaba mucho más a gusto. Previo al baño dejaba preparadas todas las cosas que iba a necesitar (toalla, jabón, crema…) y después le vestía y ponía el pañal sobre el cambiador en el mismo sofá.

Enjabonar no es tarea fácil en una de estas bañeras, no el primer día al menos, aunque en cuanto se coge un poquito de práctica ya es coser y cantar. El/la bebé se coloca tumbado sobre antebrazo con suavidad para poder tener acceso a todo el cuerpo. Lo último que debe mojarse es la cabecita porque es por donde más calor pierden, nosotros nos ayudábamos de un vaso de plástico para echarle el agua despacito. No obstante si la bañera os interesa hay muchísimos videos en youtube sobre como realizar el baño.

Cachorrín con 4 meses en la Tummy Tub

En definitiva, repetiríamos la experiencia sin duda y cuando nos tocó retirarla prematuramente (es hasta los 6-8 meses pero a Cachorrín a los 5 ya se le quedó pequeña) nos dio una pena tremenda.

¿Qué bañera elegisteis vosotras para los primeros baños? ¿qué tal vuestra experiencia?

 

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